En Las Condes, nuestro sistema de adquisición sísmica comprende un sismógrafo multicanal con 24 geófonos verticales de 4.5 Hz, junto a una fuente activa que emplea un martillo instrumentado de 8 kg sobre una placa metálica. La disposición del tendido es lineal, con separaciones entre sensores de 2 a 3 metros, lo que nos permite registrar la dispersión de ondas superficiales Rayleigh en suelos donde la grava fluvial del río Mapocho se intercala con depósitos finos de ceniza volcánica. El procesamiento de datos se lleva a cabo en gabinete usando software especializado que convierte los registros tiempo-distancia al dominio frecuencia-número de onda; así se extrae la curva de dispersión fundamental, la cual se invierte para obtener un perfil unidimensional de Vs. En áreas consolidadas como Apoquindo o San Carlos de Apoquindo, donde el acceso de maquinaria pesada es limitado, esta técnica resulta muy útil para investigar hasta 30 metros de profundidad sin necesidad de perforar. El producto final es el parámetro VS30, que clasifica el suelo según la normativa sísmica chilena y determina el espectro de diseño para la edificación.
La correcta determinación del VS30 en Las Condes puede cambiar la clasificación sísmica de un terreno de C a B, reduciendo el coeficiente de diseño y optimizando la estructuración.



